Clavo en grano
9,80 €
- Aroma profundo e intenso
- Botón floral entero
- 100% especia pura
- Adobos, guisos y repostería
Botones florales de clavo en grano enteros de aroma profundo, especiado y con un punto picante que define adobos, marinadas y guisos de toda la vida con una presencia que no pasa desapercibida.
- Descripción
- Información adicional
- Trucos y consejos
- Maridaje y combinaciones
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Descripción
El clavo en grano tiene un aspecto inconfundible: un tallo fino rematado por una pequeña cabeza redondeada, de color marrón oscuro casi negro, y con un aroma que se percibe desde el primer momento que se abre el envase. Especiado, punzante, con un fondo dulce y un leve toque picante que se instala en el paladar y nos deja un cierto recuerdo a la canela y el anís. En cocina, su carácter intenso exige dosificarlo con precisión. Se incorpora entero para infusionar fondos, caldos y salsas, retirándolo antes del servicio. En repostería, se tritura ligeramente para mezclar con harinas o mantequillas, liberando su esencia de forma controlada. Tanto en preparaciones saladas como dulces, actúa como hilo conductor aromático. Su forma entera protege los aceites volátiles durante el almacenamiento, garantizando que cada grano conserve su potencia hasta el momento exacto de su uso.
Para el Profesional:
En cocina de restaurante, el clavo en grano se incorpora habitualmente en la fase inicial del fondo o del adobo, donde el calor sostenido extrae el eugenol de forma progresiva y controlada. La proporción orientativa en un fondo oscuro es de dos a tres unidades por litro, ajustando según la potencia buscada y el tiempo de cocción previsto. Al trabajar con grano entero puro, sin mezclas ni humedad añadida, la intensidad es predecible y la ficha técnica de cada elaboración se mantiene estable entre pases y temporadas. Esto reduce el ajuste por lote y garantiza consistencia en carta.
En obradores y carnicerías que elaboran adobos propios, embutidos o marinadas de producción, el clavo en grano a granel ofrece un rendimiento por kilo real y sin pérdida aromática invisible. La posibilidad de moler en el momento —solo la cantidad necesaria para cada lote— elimina la merma por oxidación del polvo envasado y permite ajustar la granulometría según la elaboración. Para panaderías y pastelerías que trabajan pan de especias, galletas especiadas o postres de invierno, el clavo molido al momento desde el grano entero es la forma más eficiente de garantizar potencia aromática constante en cada hornada.
Para el cocinero en casa:
El clavo en grano es una de esas especias que están en todos los armarios pero que rara vez se usan bien. La mayoría de la gente los pone enteros en el guiso y los olvida hasta que aparece uno en el plato. El truco está en saber cuántos poner, cuánto tiempo dejarlos y cuándo sacarlos. Con eso resuelto, el clavo deja de ser ese ingrediente que a veces aparece en las recetas y se convierte en uno de los más versátiles de la cocina.
En casa, la magia está en la moderación. Prueba a tostar ligeramente un par de granos en sartén seca antes de añadirlos al arroz o a unas manzanas asadas. El calor despierta sus aceites y eleva un plato sencillo a nivel de restaurante
Prueba dos clavos en un caldo de cocido junto con la cebolla chamuscada: el resultado tiene una profundidad que el caldo sin especias no consigue. En un adobo de costillas con pimentón, ajo y vinagre, dos clavos molidos en el momento marcan la diferencia entre un adobo plano y uno con carácter. Y para el invierno, un vin chaud con vino tinto, naranja, canela y tres clavos enteros es el mejor argumento para tener siempre un tarro de clavo en la despensa.
Alérgenos
Apto para vegetarianos y veganos.
Podría contener por contaminación cruzada trazas de gluten, cacahuete, soja, frutos de cáscara, mostaza, granos de sésamo y sus derivados.
No contiene alérgenos de declaración obligatoria (Reglamento UE 1169/2011)
Consejos de Conservación
Conservar en lugar fresco, seco y alejado de la luz directa.
El clavo en grano es una especia robusta, pero el calor sostenido —como el de un cajón cerca del fuego o del lavavajillas— degrada su aceite esencial con el tiempo. Un tarro de cristal bien cerrado en un armario fresco es suficiente.
No mezclar con especias molidas ni guardar cerca de productos con alta humedad: el clavo absorbe aromas externos con facilidad cuando lleva tiempo expuesto al aire.
Vida útil orientativa: 36-48 meses en condiciones óptimas.
Una vez abierto el envase, consumir preferentemente en los primeros 18-24 meses para garantizar plena potencia aromática.
Información nutricional (por 100 g)
Valor energético (kJ): 1.147 kJ
Valor energético (kcal): 274 kcal
Grasas: 13 g
— de las cuales saturadas: 4 g
Hidratos de carbono: 65,2 g
— de los cuales azúcares: 2,4 g
Fibra alimentaria: 34,0 g
Proteínas: 6,0
Sal: 0,28 g
Información adicional
| Peso Neto | 0,47 kg |
|---|---|
| Peso Bruto | 0,55 kg |
| Presentación | |
| Tipo de producto | Especias |
| Uso culinario | Carnes, Coctelería, Guisos, Infusiones y bebidas calientes, Salsas |
| Perfil sensorial | Sabor intenso |
| Cocina | Cocina asiática generico, Cocina china, Cocina española, Cocina francesa, Cocina india, Cocina mediterránea, Cocina mexicana, Cocina nórdica |
| Segmento | |
| Alérgenos | Sin alérgenos declarados |
Trucos y consejos de los expertos en Especias y cocina
- Tuesta antes de moler, siempre.
El truco más efectivo para extraer el máximo aroma del clavo en grano es tostar los capullos enteros en una sartén seca a fuego medio durante uno o dos minutos, removiendo constantemente. El calor activa los aceites esenciales del interior del capullo y los hace mucho más accesibles cuando después los mueles. El aroma que sale de la sartén en ese momento es intensísimo, y el polvo resultante tiene una potencia que el clavo molido comercial no alcanza ni de lejos. - Cuenta los que entran, cuenta los que salen.
Los granos de clavo de olor son pequeños, duros y de color oscuro. Si se te olvida retirar uno antes de servir, un comensal puede morderlo sin darse cuenta y la experiencia se arruina. En cocina profesional se aplica la regla de oro: anota o memoriza cuántos clavos has añadido a la cazuela y asegúrate de sacar exactamente la misma cantidad antes de emplatar. Algunos cocineros usan un muselina o una bolsita de té para contener los clavos durante la cocción, lo que facilita su extracción sin riesgo. - La cebolla claveteada, la técnica francesa que lo resuelve todo.
Una de las técnicas más elegantes para usar clavo en grano es la cebolla piquée: se pela una cebolla, se insertan dos o tres clavos en su superficie y se echa entera al caldo o guiso. Durante la cocción, el clavo infusiona el líquido a través de la cebolla, que además aporta dulzor. Al final, se retira la cebolla entera con sus clavos. Sin restos, sin riesgos, solo aroma. Es una técnica clásica del fondo blanco francés que cualquier profesional domina y que funciona igual de bien en casa. - Muele solo lo que vas a usar, en ese momento.
El clavo molido pierde aproximadamente el setenta por ciento de su aroma en el primer mes tras molerse. Por eso, en cocina profesional de alta exigencia se muelen las semillas justo antes de incorporarlas a la receta. El método más práctico: abre los granos con un cuchillo pequeño, extrae las semillas oscuras y muéleas en un molinillo de café limpio junto con un poco de azúcar o sal gruesa como abrasivo. Lo que sobra, no lo guardes para otro día. - Un clavo en el arroz, el secreto de los arroces orientales.
En la cocina india y del Medio Oriente, se añade un solo clavo al agua de cocción del arroz basmati. No es suficiente para que se perciba como «clavo», pero sí para que el arroz adquiera una profundidad sutil y un aroma envolvente que lo diferencia del arroz hervido común. Retíralo antes de servir y observa cómo tus comensales notan que algo es diferente sin saber exactamente qué. Es la magia del clavo usado con inteligencia.
Especias y condimentos que combinan
El clavo en grano aparece de forma natural junto a estas especias en las mismas elaboraciones. Comparten territorio aromático, se complementan en el plato o se potencian mutuamente.
- Canela en rama
La combinación más clásica del clavo. Juntos en el vin chaud, en el pan de especias, en el adobo de cerdo y en la repostería de invierno. La canela envuelve con dulzor; el clavo corta con intensidad y un punto picante que estructura la mezcla.
- Cardamomo en grano
El trío clavo-canela-cardamomo es la base aromática del chai, del garam masala y de muchos arroces especiados. El cardamomo aporta el contrapunto floral y cítrico que aligera la intensidad del clavo.
- Pimienta negra en grano
Juntos en adobos de caza, fondos oscuros y marinadas de carne. La pimienta aporta calor picante seco; el clavo, profundidad y un fondo especiado que la pimienta sola no consigue.
- Anís estrellado
Pareja habitual en fondos asiáticos, pho vietnamita y estofados de cerdo especiado. El anís estrellado aporta dulzor y profundidad; el clavo, intensidad y el punto picante que ancla el conjunto.
- Nuez moscada
En bechameles especiadas, rellenos de carne y repostería de invierno. La nuez moscada aporta un fondo suave y aromático; el clavo, la nota más intensa que da carácter al conjunto sin necesidad de grandes cantidades.
Infusiones, tés y plantas afines
Productos con perfil aromático cercano o complementario al clavo en grano. Algunos comparten elaboraciones en cocina; otros conviven en mezclas de infusión o en bebidas especiadas.
- Té negro
Base para infusiones especiadas de invierno. Un clavo entero junto con canela y naranja seca en té negro es una de las combinaciones más reconocibles de la temporada fría.
- Rooibos
Para infusiones especiadas sin teína. El perfil dulce del rooibos absorbe bien la intensidad del clavo y crea una bebida cálida y equilibrada apta para cualquier hora del día.
- Jengibre seco
En infusiones digestivas y bebidas especiadas calientes. El jengibre aporta calor y un punto picante fresco que complementa la intensidad más profunda y especiada del clavo.
- Manzanilla
En mezclas digestivas suaves donde el clavo aparece en cantidad mínima como nota de fondo. La manzanilla equilibra la intensidad del clavo con su perfil floral y suave.
En la cocina
Los platos, técnicas y elaboraciones donde el clavo en grano encuentra su mejor compañía. Una guía rápida para saber cuándo usarlo y con qué.
Para cocinar en casa
- Vin chaud o ponche de invierno:
Tres clavos enteros con canela en rama, naranja y vino tinto a fuego lento durante quince minutos. Retirar los clavos antes de servir. El resultado define el invierno en una taza.
- Caldo de cocido o puchero:
Clavar dos unidades en una cebolla entera e incorporarla al caldo desde el inicio. Retirar al colar. Aporta profundidad sin que el clavo se identifique en el plato.
- Adobo de costillas o cerdo:
Dos clavos molidos en el momento junto con pimentón, ajo y orégano. Marinar mínimo cuatro horas. El clavo recién molido da una potencia aromática que el polvo envasado no consigue igualar.
Para cocina profesional
- Fondo oscuro de carne:
Dos o tres clavos clavados en cebolla entera por cada dos litros de fondo. Incorporar desde el inicio; retirar al colar. Extracción uniforme y sin residuos en el líquido final.
- Garam masala y mezclas de especias:
Moler desde el grano entero junto con cardamomo, canela y pimienta en la proporción de la mezcla. Preparar en lotes pequeños para garantizar potencia aromática máxima en cada producción.
- Marinada de caza y carnes de segunda:
Tres o cuatro clavos en marinadas de 12-24 horas con vino, pimienta y laurel. El eugenol del clavo actúa sobre las fibras musculares y mejora la penetración del resto de aromas en la carne.
- Fondo oscuro de carne:
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